«Nocturno de Calpe», de PL Salvador.

Siguiendo la estela de uno de sus anteriores trabajos, Neel Ram, este volumen contiene cuatro obras independientes entre sí, cuatro historias diferentes para degustar cada una de ellas:


Quince mil.

Mat es un joven que sin ningún tipo de recurso decide emanciparse. En plena pandemia, busca un trabajo y lugar donde vivir. La fortuna hace que se encuentre con Salvador, el autor, quien lo acoge y al mismo tiempo le enseña cosas del oficio de joyero (ya que también regenta una joyería), del arte de escribir... 

De alguna forma en esta historia podemos percibir las dos caras de una misma moneda: solidaridad e ingratitud. Una muestra o botón de lo que es el género humano. La condición humana acoge ambas y no por igual precisamente.

Como en la mayoría de sus libros está omnipresente la literatura y este incluye algunos retazos de la forma en que el autor concibe la literatura y la crea. Y me gusta porque consigue mantener la esencia o la magia de sus personajes e historias.


A solas con Nastunye.

Si algo está presente en todas las obras de Salvador, es lo impredecible del argumento, lo imprevisible de sus tramas, y esta en concreto, pone de manifiesto la gran capacidad creativa del autor.

Relata la historia de un escritor que acoge a una mujer en su casa de forma fortuita. Nastunye será todo un misterio para él y según avanzamos las páginas, veremos que nada es lo que parece. Con esos giros en el guion, una vez más, Salvador pone a prueba la mente del lector.

Al mismo tiempo, conoceremos más acerca de algunos de los criterios que se siguen en el mundo editorial para la publicación y comercialización de un libro. La obra no deja de ser una crítica a esos criterios o normas no escritas dentro de lo que es ese mundo.


Lo inasible.

En esta novela un hombre de sesenta y dos años, decide regresar a sus orígenes, a Calpe. Su vida ha estado marcada por un suceso que ocurrió en su adolescencia y ello determinó su existencia posterior. Después de 50 años, decide salir del estado catatónico en el que ha estado durante todo ese tiempo. No será fácil en tiempos de pandemia, intentar retomar las riendas de su vida. De alguna forma, determina lo importante de nuestra actitud en nuestra vida cotidiana.

Una lectura que me ha dejado con muy buenas sensaciones, en la que el autor entremezcla el drama, con sutiles toques divertidos y unas finas pinceladas de magia, resultando al final, una acertada combinación.

Como en casi todas sus obras, contiene diálogos genuinos, auténticos, nada rebuscados, algo que lector@s como yo le agradecemos, porque buscamos algo más allá de lo meramente convencional.


La ciudad sitiada.

¿Qué decir cuando se está ante una obra en la que se habla claro, exponiendo una realidad sin ambages?

Salvador en esta, ya no hace sutiles críticas, sino que muestra de forma sincera, una realidad, la que él ha sufrido en su camino por hacerse un hueco en el mundo literario.

Por desgracia parece que existe un mundo en el que no priman los mejores libros o los mejores autores. Es decir, a veces prima lo que bajo otros criterios, puede llegar a vender mejor, sea un buen libro o no.

Para él no ha sido sencillo, puesto que ha intentado en todo momento ser fiel a su prosa y su forma de hacer literatura. Su narrativa no es fácil, no se presta a convencionalismos, y eso a veces, no es lo que más vende.

Para que quede más claro también, él defiende la pureza de la literatura y su crítica tiene que ver más con la comercialización que se hace del texto.

Una obra más que interesante e imprescindible, desde el punto de vista literario, contada desde la experiencia del autor, en su periplo para mostrar de forma libre, sin cortapisas y sin convencionalismos, su talento.

Me queda felicitar de nuevo al autor por esta gran colección de cuatro obras. Todas ellas llevan su sello de autenticidad, libres de estereotipos o convencionalismos y debo decir, que siempre, de una forma u otra, el autor logra sorprenderme gratamente.





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